MYAL – MISIÓN Y ASOCIACIÓN LASALIANAlasalleLLL

El 6 de junio de 1694, hace ya más de tres siglos, San Juan Bautista de La Salle, se comprometió junto con doce compañeros, mediante un voto de asociación, de obediencia y estabilidad, al servicio de los jóvenes, en especial de los más pobres.

Esta asociación inicial constituye la base de la Comunidad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, institución que se mostró fecunda engendró por los cinco continentes miles de escuelas con una misma finalidad.

Con el tiempo, a los Hermanos se fueron uniendo seglares, cada vez más numerosos. En consecuencia, decidieron compartir la espiritualidad lasaliana con todos aquellos que trabajan a su lado en la animación de sus obras. Es un proceso que se ha denominado “Misión compartida”.

Actualmente se tiende a dar un paso más en este proceso: “La Asociación”, donde la participación va unida al compromiso personal por un período concreto y renovable. Dicha responsabilidad se hace pública a la comunidad educativa.

Con este fin se ha creado en cada centro el Equipo de Misión y Asociación lasaliana para poder iniciar y fomentar los dos procesos anteriores: reflexionando, coordinando e impulsando los objetivos establecidos en el plan anual cuyo principal propósito es la MISIÓN, siendo un elemento esencial la dinamización del proyecto evangelizador del colegio.

Sus principales fLASALLECunciones son la participación en la identidad lasaliana, la cohesión entre sus miembros, la formación en el carisma y la espiritualidad lasaliana.

Está formado por todos aquellos que se sientan identificados con el legado de S. Juan Baustista de La Salle.

Ya seas padre o madre de alumnos, antiguo alumno, personal no docente, profesor, si te sientes identificado con lo expuesto puedes formar parte de este equipo.

Nos reunimos mensualmente los cuartos miércoles de cada mes, a las 12.30 en la sala general de la Comunidad de los Hermanos. Tu contribución puede ser importante. Tienes las puertas abiertas.

El proyecto evangelizador no se agota en todas estas propuestas y acciones. En cada instante y oportunidad existe la posibilidad de ofrecer con libertad el mensaje humanizador de Jesucristo a través de gestos y acciones no recogidos aquí. En definitiva cada uno de nosotros puede ser expresión del mismo Evangelio.